(Des)liberación “sexual”

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Foto de Byam Shaw

Para combatir las posturas más conservadoras con respecto al “sexo”, mejor llamadas relaciones eróticas y/o autoerotismo, es muy común que esté de moda la liberación y la desinhibición en dónde, paradójicamente, no se está liberando a los sujetos sexuados sino encadenando de nuevo, solo que ahora en vez de “no hacer” es “hacer”. Buen ejemplo de esto son discursos que (casi) te obligan a cumplir tus fantasías, cuando muchas no son para cumplir o, simplemente, en ese momento no se tienen.

Tampoco se permite tener incertidumbre: hay que saber como funcionar en cada momento. Cuando lo cierto, es que la incertidumbre es natural y necesaria en nuestras relaciones. Esta es otra prueba más de que la liberación no se está dando: si no puedes tener incertidumbre, no estás “liberadx”: te están obligando a saber, olvidando que los sujetos sexuados somos seres con nuestras particularidades y singularidades y no robots fabricados de serie.

Muchas veces se dice (sobre todo en las mujeres) que tienen el “deseo sexual inhibido”, pero lo cierto es que este deseo se está comparando en base al deseo de los hombres, por tanto, quizás no es  problema de deseo inhibido sino de que no es eso lo que se desea. Que no se desee lo que en ese momento se espera de unx no quiere decir que no haya más deseos. Que te digan cómo desear y qué desear, tampoco es signo de liberación y desinhibición.

Otro ejemplo es la moda que hay de no tener pareja. Hoy en día, sobre todo en determinadas edades, está de “moda” el no emparejarse, no enamorarse, no tener una relación larga…sino vivir la vida, no amarrarse, no sufrir, no perder el tiempo… no ser dependiente de nada ni de nadie…. sobre todo cuando se es adolescente no puedes “perder tu adolescencia con una pareja porque ya tendrás tiempo para eso ahora “tienes que vivir la vida”, “ya tendrás tiempo para tener novixs”. Pero ¿y si esa persona realmente es lo que quiere? ¿por qué ha de hacer lo contrario? igual otro sujeto en su situación no estaría bien, pero igual ese sujeto si lo está. Por no hablar de que en la adolescencia no se suelen tomar en serio los sentimientos de los adolescentes, son vistos por los adultos como “tonterías de niñxs”, cuando pueden ser sentimientos tan intensos e importantes como los de cualquier adulto.

Lo que habría que preguntarse es si esta moda de estar solxs es es lo que realmente quieren todxs o si hay quien prefiere estar acompañadx.

Están muy mal vistos quienes “no saben estar sin pareja” pero ¿aquellxs que no saben tener una pareja? ¿a que eso no se oye tan a menudo? obviamente los extremos son malos, la dependencia excesiva puede llegar a tener consecuencias negativas, pero seguramente tantas como estar en el otro extremo.

El caso es, ¿por qué no disfrutar cada unx de lo que realmente le apetece? eso, en resumen, quizás sea lo más parecido a liberación y deshinibición que nos podemos encontrar en la vida, y no esos “empujones” que te dan para trasgredir las normas más convencionales cuando igual no es eso lo que unx quiere.

 

 

 

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La obsesión por la norma en el placer

En revistas y demás material para difusión nos dicen “técnicas” y “trucos” para excitar, seducir, etc. En definitiva, nos dicen “cómo hacer las cosas bien”. Muchas veces se está más preocupadx de “hacer las cosas bien”, de agradar, que de hacer lo que realmente apetece, anteponiendo, en muchos casos, lo que apetece (o a veces ni tan siquiera eso, sino lo que creemos, porque nos lo dicen o hemos oído) a lx otrx y no lo que realmente apetece a unx mismx. Se opta por el ingenuo altruismo voluntarista antes que por un egoísmo inteligente.

Es más importante lo que dicen que hay que hacer que lo que realmente apetece, pero sin embargo, el encuentro con lx(s) otrx(s), las caricias, besos y todo tipo de prácticas eróticas que lxs amantes deseen, no se rigen por trucos o técnicas que dicen ser las correctas, sino que se rigen por el deseo.

La ansiedad de agradar se vuelve en contra de unx mismx y de lxs sujetxs sexuadxs que participen en el encuentro. Y sabemos que el deseo escapa a la norma.

También se vuelve en contra del propio placer la obsesión por el orgasmo, que deja de lado pequeños pero fascinantes placeres. Esta obsesión puede no solo anular o dejar de lado esos placeres sino que se puede volver en contra del encuentro del propio orgasmo, y de la diversión y deleite del encuentro entre lxs amantes. El hecho de querer hacer lo que se dice que se debe hacer y que es lo ideal, puede valer para unxs pero no para otrxs. Anteponer esto a los deseos de quienes protagonizan el encuentro puede hacer que “aparezcan” muchos problemas derivados de “no ser capaz de hacer aquello que hay que hacer o aquello que se debe sentir ” frente a lo que realmente apetece hacer o que se siente.

La comunicación entre lxs sujetxs sexuadxs del encuentro erótico debe ser fundamental para poder disfrutar, y no obsesionarse con la búsqueda del orgasmo.

Condenados a la felicidad eterna

Está muy de moda tanto la Psicología Positiva como las críticas hacia ella. En este contexto en el que nos encontramos no es raro que esto suceda:

Vivimos en una sociedad consumista y capitalista, en  dónde se nos hace creer que no tenemos lo que necesitamos para ser felices y es necesario más, por tanto estamos condenados a la insatisfacción permanente que queremos combatir consumiendo eso que nos va a dar la felicidad y, como seguramente no lo consigamos, el ciclo se repite y volvemos a sentirnos insatisfechos.

Una sociedad en donde todo vale para vender: jugar con la autoestima de la gente, crear problemas donde no los hay… son algunos de los ejemplos que se llevan a cabo. Es mirada como un bicho raro aquella persona que decide aceptarse tal como es y no basar su felicidad en cosas (materiales) que la publicidad, y la sociedad al fin y al cabo, le hace creer que necesita para ser feliz. Podemos poner como ejemplo algunos de los mensajes que da coca cola “destapa la felicidad” (2009) o “desde 1886 repartiendo felicidad” (2008).

Una sociedad en donde tienes que ser optimista, proactivx, emprendedorx y no se cuantas cosas; una sociedad en donde la mayoría de las personas están fastidiadas por la crisis, pero deben mirar el lado positivo, ser felices… irse a trabajar al extranjero, ¡menudo planazo! Y si eres de lxs que no quiere irse, eres unx bichx raro, unx vagx, un largo etcétera porque hay mucha gente que se ha ido y tú deberías también hacerlo. Que tu apoyo social, tu familia, amigxs, pareja…estén aquí eso no cuenta, la cosa está mal y tú tienes que aguantar, pero eh ¡Sonríe y sé feliz! ¡No te quejes de tus desgracias, no estés triste, eso es inadmisible! ¿Que estás solx en el extranjero? mira el lado positivo, ¿que te van a embargar la casa por no tener trabajo? Mira el lado positivo….¡no tienes derecho a quejarte!

Bien, partamos de que la felicidad es un estado emocional que no es permanente y que necesita de nuestra señora tristeza para existir, y que, si fuera permanente seguramente ya no sería felicidad. Un ejemplo: estás feliz porque hoy vas a cenar lo que te gusta, si todos los días cenases eso, ¿seguiría teniendo el mismo valor? ¿seguiría siendo algo tan excepcional que te hace sentir en éxtasis? Más que buscar un estado eterno de felicidad quizás deberíamos buscar aquellas pequeñas cosas que día a día nos hacen sentirnos bien, en vez de buscar lo que no tenemos, mirar alrededor y ver lo que sí tenemos.

En el caso de las muertes o cualquier otra tragedia es lo mismo: hay que llevarlo bien, la gente intentará distraerte para que no pienses si estás pasando un duelo o cualquier otro problema que sea (o para ti al menos lo es) importante. La gente se empeñará en levantarte del suelo pero, a veces, la gente lo que necesita es que nos tumbemos a su lado y les hagamos compañía hasta que puedan levantarse. Las cosas malas de la vida hay que hacerles frente (cada uno de la mejor manera que puede o sabe), hay que pasar un duelo, llorarlas, enfadarnos con el mundo o expresar las emociones negativas que sean necesarias. La negación no suele ser buena aliada. ¿Hay gente que no necesite o no quiera eso? Pues posiblemente querer no lo quiera, y necesitar puede que tampoco, pero no podemos obligar a los que si que quieren y lo necesitan a ser felices en un momento en el que estar mal, enfadados y tristes son las reacciones más habituales. ¿Que hay gente que lo supera mediante la felicidad o yéndose de fiesta y no enfrentando el problema? Cada uno hace como puede o mejor le viene.

¿Significa esto que hay que hundirse en el problema y no ser nada positivo? ¿que hay que ser un pesimista radical? No, ser positivo seguramente ayude a llevar mejor las cosas, pero hay momentos en los que expresar emociones negativas es lo mejor que podemos hacer.

Y aún así…yo me pregunto… ¿qué es la felicidad realmente?

 

Estudiamos… ¿y después qué?: crítica a cuatro manos

Empecemos por Enfermería, por favor: te pasas 3 años estudiando y haciendo prácticas en el hospital, de forma que tienes toda la mañana clase y luego prácticas o viceversa y aun tienes que tener tiempo para estudiar. Luego, haces la adaptación al grado para por si acaso..sales muy preparadx la verdad, pero pasa mucho tiempo, incluso años, hasta que te llaman por primera vez para trabajar, ¿y que pasa? que te llaman hoy para un sitio un día, mañana para otro sitio….y no te creas que te llaman con tiempo de antelación, ¡que va! incluso te llaman hora después de haber empezado el turno (sí, lo puedo asegurar), o te mandan a diferentes lugares en el mismo turno…después está el lidiar con la gente que se queja porque: si lxs enfermerxs tardan, sino saben… pero claro, aquí no pasa como en medicina que te especializas, aquí tienes POCAS especialidades, y sino te gustan te fastidias y pasas a ser la marioneta de la seguridad social, con lo cual, tú tienes que saber de todo, ser espertx en todos los campos. Para hacer sustituciones de 3 semanas de vacaciones llaman a unx enfermerx cada 3 días para que la bolsa se mueva (sí, yo fui una de ellas) a pesar, incluso de ser servicios especializados en los que debes tener experiencia (y no la tienes, claro). Así que lo siento, salimos formadxs, no nos llaman, y he de decir que tampoco te dejan hacer prácticas voluntarias fácilmente por temas de seguro y demás. Con lo cual….¿ofreces trabajar gratis y tampoco? en algunas comunidades te dejan hacer un “perfil de urgencias”, “de quirófano” etc. que es un título propio que vale más de 1000€ y que solo te vale para esa comunidad (sí, yo quise hacer prácticas voluntarias en urgencias y me dijeron que hiciese ese perfil y sino el máster de urgencias que tiene plazas limitadas y también vale una pasta). Eso sí, después cuando te llaman para trabajar, después de años, tienes que acudir, sino te penalizan en las listas….y con esto de la “crisis” en muchos sitios estás solx sin unx enfermerx compañerx a quien pedir ayuda.

Pero resulta que luego haces un Máster en Gerontología cuya figura, a pesar de estar supuestamente reconocida, cualquier persona hace la labor que deberías desempeñar tú con dos años específicos de formación.

¿Y Psicología? esto ya es lo mejor, yo que me quejaba de enfermería…por lo menos con enfemería podías ejercer nada más acabar, ahora con psicología nos quitan un año de carrera para obligarnos a hacer un máster (así pagamos más, les viene muy bien) pero, si por ejemplo quieres ir por clínica, y ya dejando de lado el dinero…¿con qué te encuentras? con que los másters tienen muy pocas plazas, poquísimas, así que seguramente si no tienes una media de más de un 8 no entres en ninguno. Y diréis vosotrxs: “está muy bien, así van los mejores” ¿de verdad creéis que quien mejor se adapta al sistema educativo y aprende a “estudiar para aprobar” es quien más sabe? porque os diré una cosa…Bolonia lo deja bastante fastidiado para aprender, ya que materias que se deberían de dar en un año se dan corriendo en 4 meses. Claro que hay personas que estudian y sacan buenas notas y se merecen esa gratificación, y seguramente aprendan, pero lxs mismxs profesorxs nos dicen que “la finalidad del grado no es que salgamos sabiendo hacer terapia”, así que, tanto los que estudian como los que no, necesitan formación complementaria por su cuenta para poder aprender lo que debemos aprender ¿y dónde? en un máster CARÍSIMO, ¡ay! pero que en ese máster a veces te piden experiencia ¿no lo sabíais?, ¿cuándo? porque en tus 4 años de carrera no te da tiempo ni a comer un día tranquilamente. Otra opción para la clínica: el PIR, ¡ay el famoso PIR! que tiene 128 plazas para 8.000 candidatos, y que por si esto fuese poco, quieren poner que necesites el máster para poder presentarte al PIR. Está bien pero, por favor, aumenten las plazas. ¿Cuántxs psicologxs hay en el sistema público? yo creo que se necesitan bastantes… pero ya partiendo de que el estado no quiere pagar esos puestos… resulta que en la privada tampoco puedes ejercer porque hay pocas plazas tanto para el PIR como para el Máster General Sanitario que son las dos opciones que te habilitan. Sin dejar de decir que muchas personas que no se comen y vomitan los apuntes bolonienses (porque poco más tiempo da que para eso) realmente por su cuenta leen, se informan, hacen cursos… ¿y eso donde se les reconoce? Quizás algunas de esas personas sepan más que las que sacan un 10 para entrar en el máster sin, posiblemente, enterarse de nada (o acordarse) de lo que han estudiado.

En Educación Social es más de lo mismo: es un gran cajón de sastre (y desastre) en el que hay mucha morralla inservible, eso sí, aderezada con muy buenas intenciones y un discurso ambiguo que nos hace creer que valemos para todo tipo de trabajo -con el deber de meternos con calzador donde sea-, y a la vez quejarnos amargamente porque nuestra figura no está reconocida y hay otrxs que no nos dejan entrar… se nos ha debido olvidar aquello de que lo que no te gusta que te hagan… Todo ello se ve aderezado con la actitud constante de nuestrxs “representantes oficiales”, que no ven mejor manera de darnos visibilidad que reunirse entre sí en sus sínodos profesionales, donde se están preocupando más por convertirnos en policías del ciudadanismo -con las desventajas que ello acarrea a la gente con la que trabajamos, aunque miremos para otro lado-, en lugar de velar por hacer relevante nuestro esfuerzo.

Y ya vamos a Sexología: personalmente estoy encantada con la formación, aunque he de reconocer que al estarla estudiando a la vez que Psicología a veces me desbordo, pero te dan mucho material para documentarte, y encima yo tengo la suerte de tener un compañero de viaje y de profesión que me aporta más documentos para contrastar la información. Pero… ¿para que estudiamos 2 años de máster para que luego la Educación Sexual quede en manos de asociaciones que utilizan voluntarixs sin formación o los famosxs de moda “Sex Coach”? ¿o que los Psicólogos se apropien de las “terapias sexuales” que deberían ser parte de los sexólogxs? A esto también me uno a decirlo a la inversa, que puede que algún sexólogx haga terapia psicológica…