Paracetamol, ibuprofeno y aspirina

pastillas

Cuando nos encontramos mal, la práctica de medicarnos por nuestra cuenta con alguno de estos 3 medicamentos está a la orden del día. Pero muchas veces no se usan como es debido:

El paracetamol es un antipirético (reduce la fiebre) y analgésico (reduce el dolor), pero NO es antiinflamatorio. Está indicado para el dolor (que no sea de tipo inflamatorio) y para la fiebre. Muchas personas usan el paracetamol cuando tienen algún tipo de dolor que conlleva inflamación, y para ello sería necesario un antiinflamatorio.

El ibuprofeno es antitérmico, analgésico y tiene un potente efecto antiinflamatorio. Por lo tanto para infecciones, dolores musculares, dismenorrea, dolor de garganta etc. -cualquier dolencia que conlleve inflamación- estaría indicado. Por el contrario, su efecto antitérmico es muy débil y por ello está recomendado el paracetamol o la aspirina en su lugar. Muchas personas tienen que tomar protectores gástricos (omeprazol por ejemplo) a la vez porque daña la mucosa gástrica. También es antiagregante plaquetario (ver siguiente párrafo).

La aspirina (Ácido acetilsalicílico) tiene los tres efectos: analgésico, antipirético y antiinflamatorio. Además, también es antiagregante plaquetario haciendo que la sangre no se coagule, por lo tanto, las personas que están a tratamiento con heparina, sintrom… tienen que consultar primero al médico -y seguramente no puedan tomarla- porque podría producirse una hemorragia.

Esto es, tomamos medicamentos que creemos inocuos, los cuales no necesitan receta para ser adquiridos, -y no solo tomamos, si no que abusamos-

Sexología: trabajar con las actitudes

bien-mal

Las actitudes que tomamos hacia las cosas pueden resumirse en tres tipos:

Las actitudes normativas son aquellas que dicen lo que está bien y lo que está mal, lo que es normal y lo que no lo es. Podemos dividirlas en prohibitivas y permisivas.

Las combativas son aquellas que, además de decir lo que está bien y lo que está mal, pretender lograr un cambio, luchar contra ello. Podemos dividirlas en actitudes de lucha y de defensa.

Ambas se encuentran en la polaridad: permisividad – prohibicionismo; defensa – ataque; son referentes externos (ajenos) al sujeto; y  prescriben, proscriben y describenGeneralmente estas dos se pueden encontrar detrás de los juicios y las discriminaciones. 

Por otro lado están las actitudes de cultivo y empatía (comprensividad), que son desde las que nos posicionamos lxs profesionalxs de la sexología (o al menos son ellas las que forman parte de nuestro marco de trabajo). Al contrario que las anteriores son referentes internos al sujeto y solo describen (no proscriben ni prescriben). Que sean referentes internos implica que nunca van a ser propositivas, nunca va a haber un debe. 

Estas últimas actitudes entienden que cada persona se sexua de forma única. La sexuación es un “proceso biográfico —y no sólo biológico— a través del cual los factores o elementos sexuantes configuran al sujeto como tal sujeto sexuado con sus modos, matices y peculiaridades, es decir en la complejidad de su individuación propia a través de todos los rasgos o elementos sexuantes que, de muy diversa forma, participan en él”. (Efigenio Amezúa). 

 

Del “darlo todo por amor” al dejar los lazos afectivos completamente de lado.

Hace unas semanas fui a ver la película de “La la land” ya que tan buenas críticas tenía:

(Si no has visto la película no sigas leyendo: Spoilers)

Me pareció bastante triste el final y  me enfadó un poco la idea que dan de que para conseguir el éxito debes dejar todo de lado, debes dejar los vínculos afectivos de lado, debes dejar el amor de lado. Luego, al final de la película se les ve que han conseguido lo que querían pero ¿realmente son felices? la cámara hace unos primeros planos de ambos que se ve que se siguen queriendo. Pero es más importante dejar el amor de lado, dejar los lazos afectivos de cualquier tipo de lado para conseguir lo que querías ser/tener en esta vida.

Al igual que dejarlo todo por amor puede llevarte a plantearte si es esa vida la que querías, ¿dejar el amor de lado para conseguir eso que querías y no tener con quien compartirlo o no con quien tú querías compartirlo, con quien quieres compartir la vida y que camine a tu lado te hace feliz?

A mi se me ocurrían algunas soluciones de cómo podían haber hecho para seguir juntos y no tener  que renunciar a sus sueños. Pero es más importante ir por el camino fácil y acorde con la sociedad individualista y anti-amor en la que vivimos. En dónde lx mejor y lx más listx no deja que los lazos afectivos afecten de ningún modo a su vida: el éxito está asociado al individualismo y a lo solitario.

Esto es un ejemplo que me recordó a que para luchar contra el “darlo todo por amor” se pasa al extremo contrario. Y así pasa con todo. Cuando se quiere luchar contra la prohibición se obliga a la permisividad, y se obliga a hacer, a sentir, a desear: mastúrbate -si no eres un carca, aunque no te apetezca, tú hazlo para no ser un anticuado-, y así con un sinfín de cosas.

Vivimos en una sociedad en donde para luchar contra el camino difícil de antaño, coger el camino más fácil -aunque no sea lo que queramos- es lo correcto. Lo que muchas veces la mejor solución es un punto medio. Somos interdependientes unxs de otrxs, y poner cada unx de nuestra parte y buscar llegar a un punto medio es, muchas veces, la más completa solución.