Relaciones de pareja en la vejez

Hay quien dijo que la jubilación era buen momento para divorciarse si no se estaba a gusto con la pareja. Es verdad que muchas veces cuando una persona mayor se quiere divorciar o separar se le dice “a estas alturas ¿para qué?, “si llevas toda la vida con esa persona”; se toma a broma o se piensa que esa persona está loca, como si ya apenas le quedase vida que vivir. Pues bien, las personas mayores tienen todo el derecho del mundo a hacer o deshacer su vida como crean conveniente. Si no están a gusto con quién están, nunca es tarde para rehacer la vida. Los años que le quedan de vida a esa persona le pertenecen y puede vivirlos como quiera.

Por otra parte, la jubilación es un momento ideal para reinventar la relación que tienes con tu pareja. Después de una vida marcada por el trabajo -y puede que por la crianza- es momento de vivirse, quererse, aceptarse, disfrutarse, en solitario y en pareja (o parejas), donde las obligaciones laborales y de crianza están ausentes. Hay tiempo para vivir la relación, disfrutar de ella y reinventarse en ella, como ser y como pareja.

Es momento de seguir con la rutina diaria con la que la persona o la pareja se siente cómoda, o es momento de dar una patada en el suelo y hacer un cambio radical, hacer aquello que siempre se quiso hacer pero no se podía, o irse a vivir a aquel lugar alejado en donde el trabajo y otras obligaciones no dejaban ir.

A menudo, empezando por las instituciones que se encargan del cuidado de las personas mayores, se les infantiliza, desde no dejar que dos personas duerman juntas en una residencia hasta avisar a sus descendientes si establecen algún tipo de relación más íntima con otra persona residente. No debemos olvidar que son personas que toda su vida han estado tomando decisiones por sí mismas, e incluso decisiones por personas a su cargo, son personas adultas dueñas de su propia vida.

Parece que nos preocupa mucho dar más años de vida y nos olvidamos de dar más vida a los años.

 

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La conspiración de silencio con personas mayores

Cuando una persona mayor tiene una enfermedad grave, los familiares algunas veces quieren escondérselo, hay muchas razones, una de ellas suele ser para que no sufra y viva tranquilx lo que le queda de vida.

Para empezar, una persona mayor -dejemos de lado de momento los casos en los que hay una incapacitación legal- es una persona adulta y no unx niñx: esto quiere decir que es una persona que toda su vida a tomado decisiones sobre sí mismx y sobre su vida, es una persona capaz. Lxs médicxs (o cualquier otrx profesional) debería darle la información a la persona mayor y preguntar si esta quiere que estén los familiares delante. Lo que suele pasar – o pasa siempre más bien- es que la información se le da a la familia. Un ejemplo muy claro es cuando una persona mayor está en un hospital ingresada: entra lx médicx y pasa visita con la persona que esté allí de acompañante, y luego se va al pasillo y le dice a la familia cómo va esa persona. Aunque mientras que pasa visita mande a la persona que está allí salir, al finalizar en el pasillo le dará esa información igualmente. Esto está mal, aunque se haga está mal, lx médicx debería dar la información a la persona mayor y no a la familia, a no ser que esta de permiso. Además, la información luego no se la cuenta a la persona mayor – algunas veces sí, pero pocas- y queda en manos de la familia decirlo o no; o si la familia le pide por favor que no se lo diga no se hace.

Primero, la persona que está sufriendo algúna enfermedad -o lo que sea- suele ser la primera en darse cuenta de que algo va mal (al igual que pasa con las personas que van a morir que suelen saberlo aunque se les niegue tal información). Además, no es muy tranquilizador ver a lx médicx hablando en el pasillo a escondidas de unx.

Se da lo que se conoce como conspiración de silencio que no es más que todas aquellas estrategias, esfuerzos de pacientes, familia y/o sanitarios destinados a evitar que alguna de las partes involucradas conozcan no sólo el diagnóstico y/o pronóstico de la enfermedad, también las emociones, las dificultades o el propio malestar que les atenaza. También se puede definir como una alteración de la información con el acuerdo implícito o explícito de negar la situación del enfermo al propio enfermo (Arranz, Barbero, Barreto y Bayés).

Muchas veces pueden venir lxs familiares pidiéndonos – a lxs psicólogxs u otrxs profesionales- que mantengamos esa conspiración. Hay varias razones – de las que solo expodré algunas- que se le pueden -deben- exponer a los familiares por las que no podría ser así. (Y que también valen para las personas con enfermedades terminales):

La primera es que existe una Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica en dónde, ya solo por Ley, estamos obligadxs a no ocultarle esa información a la persona/paciente.

La segunda sería que si la persona se entera de su diganóstico, y de la ocultación de este por parte de sus familiares, no lo verían como un acto de buena fe “ay que agradecidx estoy por haberme mentido sobre mi futuro”, lo más probable es que la persona mayor lo viera como una traición por parte de esxs familiares -por muy bienintencionado que sea-. Para comprender esto, ponerse en el lugar de la persona e imaginar cómo nos sentaría que nuestras personas más queridas y en quien confiamos nos oculten algo tan grande de NUESTRA vida. Porque al final es eso, es SU VIDA y no tenemos derecho a decidir sobre la vida de otra persona -dejemos fuera las incapacitaciones legales, enfermedades como el Alzheimer, avanzadas etc-.

Como tercera razón voy a nombrar esa de que la persona tiene todo el derecho del mundo de planificar su vida sabiendo lo que tiene. Si tiene una enfermedad terminal como el cáncer, una enfermedad como el Alzheimer que le va a robar por completo su identidad… tiene todo el derecho a decidir qué quiere que se haga cuando ya no pueda por sí mismx hacer ni decidir nada: decidir sobre sus últimos días -dónde los quiere pasar, cómo serán sus últimos cuidados…-, dentro de lo que la situación económica o de lxs cuidadorxs lo permita, arreglar el testamento… cosas como si quiere donar órganos o incluso donar esa parte de su cuerpo que tiene el cáncer, el cerebro en el Alzheimer etc… para investigación. Esto último puede parecer muy atroz, pero hay personas que ya que tienen la enfermedad, saber que pueden ayudar a otrxs ya que ellxs no van a poder hacer nada, puede serles útil.

Podría seguir enumerando razones, pero la base de todas ellas es que esa persona mayor que creemos que ha vuelto a ser unx niñx, que tenemos que proteger y que, por ser mayor y cuidar de ella, tenemos derecho, poder y posesión sobre su vida, no es así. Es una persona diferente a nosotrxs dueña de su propia vida.

Por tanto, una solución que se le puede dar a esxs familiares -que enfrentarse no lleva a nada- es explicar las diversas razones, darles X tiempo para que se lo digan ellxs mismxs y luego nosotrxs ayudamos a manejar la situación si es necesario. Hacerles entender que si la persona pregunta, que muchas veces preguntan, no les podemos mentir, ya por la Ley citada anteriormente. Y, si lx médicx no se lo ha dicho, siempre es mejor que se enteren por ellxs que por nosotrxs.

Además puede enterarse de formas muy diversas, y, lo que suele ocurrir es que aunque no se le diga nada ellxs mismxs son quienes primero saben que algo va mal.

¿Y qué pasa cuando hay esta conspiración de silencio y ellxs lo saben y quieren hablar de su enfermedad?

Muchas veces las personas saben que algo va mal, que se lo están ocultando, y quieren y necesitan hablar de ello pero no pueden porque las personas que les rodean hacen como que no pasa nada y que todo va a salir bien. Esto es, desde luego, fuente de sufrimiento para la persona, que necesita hablar, desahogarse, o simplemente despedirse de la gente antes de que llegue la muerte o la pérdida de identidad. Puede querer organizar las últimas cosas (testamento etc.).

Aun así, repito que esta situación no debería de darse porque lx médicx debería contárselo a la persona y no a la familia. Pero, mientras eso no cambie, sí podemos aprender nosotrxs como profesionales a manejar mejor la situación -que nos viene ya dada- y educar a las familias porque, muchas veces, es solo falta de educación e información por lo que las familias quieren ocultarselo a la persona, porque creen que así les evitan sufrimiento, cuando suele ser todo lo contrario.

¿Qué pasa cuando las personas no quieren saberlo?

Por lo menos en el caso de tener un cáncer, hay personas que no quieren saber cuán cerca de la muerte están o si tienen o no un cáncer. Se debe respetar esta decisión, por supuesto, y hay indicadores no verbales que nos dirán hasta que punto quiere saber la persona -porque puede querer saber, pero no todo-.

En el caso de enfermedades, como el Alzheimer, en donde la persona tenga que tomar decisiones sobre sus cuidados… para cuando ya no puedan hacerlo, creo que se debe trabajar cada caso en particular: a veces no querer saberlo es por miedo, o por falta de información de lo que la enfermedad supone… habría que saber por qué no quiere saberlo, y hacerle ver que si cambia de opinion estaremos ahí para cuándo quiera hablar. A veces la gente lo que necesita es tiempo, tiempo para armarse de valor, porque cuando haces una pregunta te arriesgas a una respuesta.

 

Edad avanzada y relaciones eróticas

Cuando nos vamos haciendo viejxs está muy mal visto tener relaciones eróticas, masturbarse etc. Esta dimensión es negada a personas mayores, que no pueden disfrutar como lo hace cualquier otra persona. Aunque es verdad que la mentalidad va cambiando poco a poco, aún queda mucho por hacer.

No se pueden negar una serie de cambios corporales y fisiológicos con el paso de la edad, pero ello no impide que se pueda seguir disfrutando de las relaciones eróticas.

Algunos de los cambios que se producen en mujeres y hombres con pene son: la fase de excitación tiende a exigir más tiempo, al igual que la erección. Esta posiblemente no sea de igual dureza que cuando se era joven. La fase de resolución (desde que ocurre la eyaculación hasta que el pene vuelve a su tamaño habitual) suele ser más breve, y acostumbran a tener una fase refractaria más larga. La eyaculación puede ser menos imperiosa y con menos líquido seminal…(estos son solo algunos de los cambios que se pueden producir)

Por otro lado, lxs hombres y mujeres con vagina pueden tener los siguientes cambios con la edad:  puede pasar que se necesite más tiempo para la lubricación vaginal y se lubrica en menos cantidad, dando lugar a la sequedad. Las paredes de la vagina se vuelven más delgadas y menos elásticas, el clítoris puede disminuir de tamaño pero ello no indica que la estimulación sea menor…

Que haya cambios con la edad no significa que ya no se pueda disfrutar y vivir(se) como uno desea. En el caso de la sequedad, por ejemplo, un lubricante lo soluciona. Los hombres y mujeres con pene tienen unos procesos más lentos con respecto a cuando eran jóvenes y esto puede favorecer enormemente las relaciones eróticas, ya que la sexualidad del hombre o mujer con pene joven es rápida, urgente; la de la mujer y hombre con vagina se asocia a una sexualidad más lenta. Hay menor preocupación por embarazos no deseados  y un largo etc. de pros que tiene la sexualidad y su expresión en personas mayores.

Hay que disfrutar de las relaciones eróticas a cualquier edad si se quiere y vivir(se) como uno desea. Los cambios no significan más que un modo diferente de disfrutar, de hacer las cosas o de vivir(se), no necesariamente tiene que ser peor.

 

Estudiamos… ¿y después qué?: crítica a cuatro manos

Empecemos por Enfermería, por favor: te pasas 3 años estudiando y haciendo prácticas en el hospital, de forma que tienes toda la mañana clase y luego prácticas o viceversa y aun tienes que tener tiempo para estudiar. Luego, haces la adaptación al grado para por si acaso..sales muy preparadx la verdad, pero pasa mucho tiempo, incluso años, hasta que te llaman por primera vez para trabajar, ¿y que pasa? que te llaman hoy para un sitio un día, mañana para otro sitio….y no te creas que te llaman con tiempo de antelación, ¡que va! incluso te llaman hora después de haber empezado el turno (sí, lo puedo asegurar), o te mandan a diferentes lugares en el mismo turno…después está el lidiar con la gente que se queja porque: si lxs enfermerxs tardan, sino saben… pero claro, aquí no pasa como en medicina que te especializas, aquí tienes POCAS especialidades, y sino te gustan te fastidias y pasas a ser la marioneta de la seguridad social, con lo cual, tú tienes que saber de todo, ser espertx en todos los campos. Para hacer sustituciones de 3 semanas de vacaciones llaman a unx enfermerx cada 3 días para que la bolsa se mueva (sí, yo fui una de ellas) a pesar, incluso de ser servicios especializados en los que debes tener experiencia (y no la tienes, claro). Así que lo siento, salimos formadxs, no nos llaman, y he de decir que tampoco te dejan hacer prácticas voluntarias fácilmente por temas de seguro y demás. Con lo cual….¿ofreces trabajar gratis y tampoco? en algunas comunidades te dejan hacer un “perfil de urgencias”, “de quirófano” etc. que es un título propio que vale más de 1000€ y que solo te vale para esa comunidad (sí, yo quise hacer prácticas voluntarias en urgencias y me dijeron que hiciese ese perfil y sino el máster de urgencias que tiene plazas limitadas y también vale una pasta). Eso sí, después cuando te llaman para trabajar, después de años, tienes que acudir, sino te penalizan en las listas….y con esto de la “crisis” en muchos sitios estás solx sin unx enfermerx compañerx a quien pedir ayuda.

Pero resulta que luego haces un Máster en Gerontología cuya figura, a pesar de estar supuestamente reconocida, cualquier persona hace la labor que deberías desempeñar tú con dos años específicos de formación.

¿Y Psicología? esto ya es lo mejor, yo que me quejaba de enfermería…por lo menos con enfemería podías ejercer nada más acabar, ahora con psicología nos quitan un año de carrera para obligarnos a hacer un máster (así pagamos más, les viene muy bien) pero, si por ejemplo quieres ir por clínica, y ya dejando de lado el dinero…¿con qué te encuentras? con que los másters tienen muy pocas plazas, poquísimas, así que seguramente si no tienes una media de más de un 8 no entres en ninguno. Y diréis vosotrxs: “está muy bien, así van los mejores” ¿de verdad creéis que quien mejor se adapta al sistema educativo y aprende a “estudiar para aprobar” es quien más sabe? porque os diré una cosa…Bolonia lo deja bastante fastidiado para aprender, ya que materias que se deberían de dar en un año se dan corriendo en 4 meses. Claro que hay personas que estudian y sacan buenas notas y se merecen esa gratificación, y seguramente aprendan, pero lxs mismxs profesorxs nos dicen que “la finalidad del grado no es que salgamos sabiendo hacer terapia”, así que, tanto los que estudian como los que no, necesitan formación complementaria por su cuenta para poder aprender lo que debemos aprender ¿y dónde? en un máster CARÍSIMO, ¡ay! pero que en ese máster a veces te piden experiencia ¿no lo sabíais?, ¿cuándo? porque en tus 4 años de carrera no te da tiempo ni a comer un día tranquilamente. Otra opción para la clínica: el PIR, ¡ay el famoso PIR! que tiene 128 plazas para 8.000 candidatos, y que por si esto fuese poco, quieren poner que necesites el máster para poder presentarte al PIR. Está bien pero, por favor, aumenten las plazas. ¿Cuántxs psicologxs hay en el sistema público? yo creo que se necesitan bastantes… pero ya partiendo de que el estado no quiere pagar esos puestos… resulta que en la privada tampoco puedes ejercer porque hay pocas plazas tanto para el PIR como para el Máster General Sanitario que son las dos opciones que te habilitan. Sin dejar de decir que muchas personas que no se comen y vomitan los apuntes bolonienses (porque poco más tiempo da que para eso) realmente por su cuenta leen, se informan, hacen cursos… ¿y eso donde se les reconoce? Quizás algunas de esas personas sepan más que las que sacan un 10 para entrar en el máster sin, posiblemente, enterarse de nada (o acordarse) de lo que han estudiado.

En Educación Social es más de lo mismo: es un gran cajón de sastre (y desastre) en el que hay mucha morralla inservible, eso sí, aderezada con muy buenas intenciones y un discurso ambiguo que nos hace creer que valemos para todo tipo de trabajo -con el deber de meternos con calzador donde sea-, y a la vez quejarnos amargamente porque nuestra figura no está reconocida y hay otrxs que no nos dejan entrar… se nos ha debido olvidar aquello de que lo que no te gusta que te hagan… Todo ello se ve aderezado con la actitud constante de nuestrxs “representantes oficiales”, que no ven mejor manera de darnos visibilidad que reunirse entre sí en sus sínodos profesionales, donde se están preocupando más por convertirnos en policías del ciudadanismo -con las desventajas que ello acarrea a la gente con la que trabajamos, aunque miremos para otro lado-, en lugar de velar por hacer relevante nuestro esfuerzo.

Y ya vamos a Sexología: personalmente estoy encantada con la formación, aunque he de reconocer que al estarla estudiando a la vez que Psicología a veces me desbordo, pero te dan mucho material para documentarte, y encima yo tengo la suerte de tener un compañero de viaje y de profesión que me aporta más documentos para contrastar la información. Pero… ¿para que estudiamos 2 años de máster para que luego la Educación Sexual quede en manos de asociaciones que utilizan voluntarixs sin formación o los famosxs de moda “Sex Coach”? ¿o que los Psicólogos se apropien de las “terapias sexuales” que deberían ser parte de los sexólogxs? A esto también me uno a decirlo a la inversa, que puede que algún sexólogx haga terapia psicológica…

¡Comenzamos!

¡Ya tenemos web! Con ella queremos lograr un espacio en donde compartir información de las diferentes disciplinas a las que nos dedicamos (Sexología, Psicología, Enfermería, Gerontología, Educación Social) así como las distintas actividades que vayamos realizando.

Tenéis un lugar en esta web para poneros en contacto con nosotrxs para lo que queráis. También podéis hacerlo en este email: sexpresandose@gmail.com

Si quereis saber más de nosotrxs mirad en el apartado Quiénes somos.

Un saludo. ¡Esperamos que os guste!